sábado, 2 de marzo de 2013

UN DESCANSO EN LA OFICINA


Un break office 

Hay tiempos en que los cambios son favorables y este era uno de ellos para mí.

Estaba inmerso en una rutina que comenzaba a agobiarme y necesitaba nuevos aires.

Tengo una vida muy ordenada para el gusto de muchos... una hermosa esposa, hijos preciosos... una confortable casa... y una profesión en la que me ha ido muy bien y que me ha permitido no tener que preocuparme por lo económico.

Pero llegue a ese punto donde todo lo que tengo no me hace sentir feliz… había una sensación de vacío en mi vida y sabía que me faltaba tener nuevas emociones que me hicieran sentir que había mucho por disfrutar.

Fue cuando me informaron en la empresa donde trabajo que tendría que mudarme a las nuevas oficinas en la city porteña.

Me pareció una buena idea... vería a nueva gente... otro espacio... otro trayecto al trabajo. Me haría bien en este momento.

La primera semana fue adaptarse al modernísimo edificio y a las oficinas que nos asignaron. Cuando entre a mi despacho quede encantado con la fascinante vista de la ciudad y la del río de la Plata a mi espalda.

Si que era relajante, me gustaba, pero lo que termino por llamar mi atención fue encontrar que mi procesador contaba con algo especial.

Tenía un programa extra que permitía ver las imágenes que registraban las cámaras de seguridad de todo el piso desde la entrada de mi oficina hasta el ascensor.

Me pareció muy curioso, tenía acceso a espiar a los demás y hasta mí. Bueno dentro de mi oficina parecía no haber ninguna cámara. ¿Pero porque yo tendría ese privilegio?

Era muy raro, sería un error o ¿alguien más podría ver lo mismo que yo?

Tendría que averiguar mas sobre el tema, pero con discreción, la verdad es que me había gustado mucho la idea de tener ese poder de espiar a los demás, sin que ellos lo supieran, hasta a la secretaria que me asignaron.

Era joven, guapa y sexy. Una tentación, pensé desde el momento que la vi. Pero yo tengo mis reglas y este era un bocado del que no probaría. Pero podría verla sin que ella lo supiera.

Claro que yo no contaba con la presencia de la secretaria de la otra gerencia con el que ahora compartíamos el piso.

Así empezó mi historia con ella.

Por lo general soy de llegar muy temprano a la oficina y aquella mañana en el ascensor me encontré con esa atractiva mujer que me saludo amablemente, como si me conociera. Tendría mi edad, aunque lucia mucho más joven, ¡pedazo de mujer! pensé. Era como las chicas de Divito...

¿No saben quiénes son? ... Deberían saberlo! ...

Esta mina sí que era divina.

Estaba vestida con un look de ejecutiva…pero sumamente sexy, diría que su presencia era imponente y olía tan rico que me deje llevar por su aroma cautivante.

Ella me sonrío un par de veces mientras miraba esperando que la puerta del ascensor se abriera. Salió en el mismo piso delante de mí, mientras yo quede atrás de ella mirando el maravilloso cu...que tiene y ese corte de la falda ajustada que llevaba puesta y dejaba ver sus contorneados muslos hasta terminar dándole vuelo a mi imaginación de querer ver más...

! De qué color sería su braga!!!....! por Dios en que estaba pensando!

Entre en mi despacho y comencé a trabajar. Estuve toda la mañana atendiendo llamados y programando reuniones que me llevarían todo el día, pero más de una vez quedé pensando en ella...

¿Quien sería? … me conocía de otro lugar y yo no lo recordaba.

Sentí curiosidad de saber más.

Recordé que podía ver por las cámaras del piso. Empecé a mirar cada imagen hasta que la ubique.

Si que era bueno esto de espiar, podía verla muy bien desde aquí. Ella sentada en su escritorio trabajando... cruzaba las piernas cada vez que hablaba por teléfono y la falda ajustada se subía deslizándose sobre sus muslos dejando ver mas... tenía una muy buena toma, como si fuera un director de cine con la mejor imagen de su actriz.

Aunque me gustaba más la escena cuando ella abre las piernas nuevamente... dejando ver aquel pequeño triangulo oscuro en el fondo de sus muslos... hermosa imagen.

Y que decir cuando juntaba sus brazos por delante de su cuerpo como en un abrazo y sus senos se asomaban por encima del botón de la blusa de forma abundante... insinuantes... apetitosos...o cuando leía en el ordenador y jugaba con un mechón de su cabello de forma suave como si estuviera acariciándose.

Eran movimientos sensuales los suyos y como me estaba gustando esa mujer. Ya estaba hipnotizado con ella y excitadísimo!!!

Tuve que volver a mi trabajo nuevamente, pero tenía que buscar la manera de saber quién era ella.

Así estuve varios días, espiando lo que hacía siempre después del mediodía cuando todos comenzaban a salir almorzar y ella se quedaba un poco más.

Se quitaba los zapatos por debajo de la mesa y relajaba su cuello girándolo a cada lado mientras abría un poco su camisa y comenzaba a leer mientras jugaba enredando sus dedos en el cabello y con su otra mano acariciaba sus muslos discretamente. Parecía que nada interrumpía su entretenida lectura, luego abría su bolso y sacaba un neceser, se levantaba e iba hacia donde están los sanitarios. Pasado unos quince minutos volvía radiante, guardaba el estuche, tomaba el bolso y salía almorzar.

Cada día era la misma rutina a la misma hora.

La postura de relax, la lectura, el neceser, ir a los sanitarios, volver radiante y salir almorzar. Su comportamiento repetitivo había despertado mi curiosidad. La vi un par de veces charlando con mi secretaria así que le pregunte quien era.

- ¡Es Vera! - dijo - la asistente del gerente del área de legales, es viuda y con una historia muy triste - concluyo diciendo sin dar mas detalles y tampoco pregunte más, para no despertar sospechas de que me importaba.

Empecé a estar pendiente del horario en que llegaba para cruzarla aunque sea en el ascensor, o esperar por la tarde a la hora que se iba y coincidir con ella.

No teníamos temas laborales para hablar, pero algo se me iba a ocurrir para entablar una conversación.

Comencé a saludarla en donde la encontraba y ella contestaba con un: ¡hola! Siempre sonriendo. Creo que noto que yo era uno más actuando como un perro detrás de una hembra en celo y se veía en mi mirada algo más que una simple cortesía. ¿Tanto se me notaba?

No era el único tipo embobado porque ella acaparaba toda la atención de los hombres que la tenían cerca.

Pero no le molestaban las miradas, y creo que la mía no parecía disgustarle, al contrario me miraba fijo a los ojos como desafiando hasta ver a donde yo era capaz de llegar.

Un par de veces, cuando el ascensor comenzaba a llenarse de gente, termine poniéndome detrás de ella, tan...pero tan cerca, que pude sentirla respirar sobre mí y el calor de su cuerpo me envolvió con su perfume invadiendo mis sentidos.

No pude evitar ocultar mis deseos y aquella mañana fue tan evidente lo que ella me generaba que cada vez que el elevador se detenía mi miembro endurecido terminaba apoyado sobre sus nalgas. Me moría de ganas y ella se dio cuenta, su reacción fue mantener su cuerpo pegado a mí dándole permiso a esos roces entre nosotros. Se movía lentamente como si quisiera conocer el tamaño de mi paquete. Cerré mis ojos unos instantes imaginando como se sentiría todo dentro de ella, cuando percibí el roce de su mano en mi pantalón acariciándome el miembro. Esa fue la invitación para que yo con disimulo dejara escurrir mis dedos por debajo de su falda hasta llegar a su sexo. No sé si alguien se dio cuenta de lo pasaba pero deseaba que todos desaparecieran y solo fuéramos los dos. Era delicioso sentir la humedad de su deseo entre mis dedos mientras los frotaba, pero fueron tan fugaces esos instantes que terminaron abruptamente cuando el ascensor abrió y ella quito mi mano suavemente y salió delante de mí como si nada hubiese sucedido.

Que voy a decir del episodio…

Entre en mi oficina derecho al baño a descargar, estaba que estallaba. Esa mujer generaba en mí una especie de lujuria animal, imposible de controlarme. Pero ahora estaba seguro de que ella deseaba lo mismo que yo y estaba dispuesto a continuar buscándola hasta saciar esas ganas que me consumían de deseo.

Ese día espere al mediodía a la hora en que ella se dirigía sola a los sanitarios. Vi por los videos que ya no había nadie en el sector y la seguí. Al verme entrar en el baño de las damas ella no se sorprendió. Estaba de frente a los espejos del lavado peinando su cabello y se veía más hermosa… irresistible.

- Quiero hablar contigo Vera – dije.

Era mentira. Quería terminar lo que empezó en el ascensor.

- ¿Quieres terminar lo que empezaste en el elevador? – me dijo sonriendo. Estaba leyendo mis pensamientos – ¿No te parece que te estás arriesgando al entrar aquí? Podrías hablarme afuera, acercarte a mi mesa o llamarme por teléfono.

- No me importa ahora – dije - tienes razón pero necesitaba verte. No puedo olvidar lo que paso hoy y…si quiero continuar. Porque negar que me pasan cosas muy fuertes contigo y desde que te he visto la primera vez no hago otra cosa que estar pendiente de vos. Creo que sabes quién soy y seguro sabes más de mí de lo que pienso.

Estaba tan cerca de ella y deseaba tanto besarla. Mientras yo hablaba me miraba fijamente como si viera a través de mis ojos como se desnudaba mi alma.

- Si se quién eres- dijo - Pero yo tengo mis reglas y no me involucro con alguien del trabajo.

- Pero puede ser un secreto entre nosotros, nadie se tiene porque enterar.

Yo intentaba convencerla o no podría seguir viéndola. Me sonreía con dulzura y mis palabras parecían resultarle graciosas… no sé cuantas cosas más dije intentando que aceptara cuando sorpresivamente me beso. Así de simple termino con mi palabrerío. Cubrió mis labios con un exquisito beso francés que me dejo sin aliento. Su boca era tan sabrosa como la imaginé, solo atine a tomar de su cintura y acercarla a mi cuerpo para que sintiera como me había hecho poner. El calor de mi entrepierna se fundió entre su pubis y sentí como su pecho comenzó agitarse y la excitación se apoderaba de su cuerpo entre mis brazos. No deje pasar un segundo, quería verla gozar así que fui directo a tocar su sexo, esta vez mis dedos se deslizaron ansiosos por penetrarla y no hubo resistencia, ya estaba preparada y lubricada para recibirme. Comenzó a gemir entre los besos que nos dábamos. Ella volvió a tocarme esta vez con más intensidad buscaba liberar mi miembro de su encierro. Metió su pequeña mano y me acaricio suavemente. Luego se detuvo y dijo:

- ¡Estamos locos! me sorprendes. Quién diría tan serio el señor. Espera un momento.- dijo

Fue hasta la puerta, miro hacia afuera y la trabo. Luego se dirigió hacia mí decidida. Yo estaba dispuesto a todo.

- Esta es mi hora de break office y puedo hacer lo que yo quiera. Ahora ven… – dijo sentándose sobre el lavado y abriendo sus muslos en clara invitación a devorar su sexo. – Quiero ver como lo haces. Si me dejas satisfecha voy a darte todo que quieres. Ese es el trato.

No fue un sacrificio entrar a pescar en su mar de delicia mientras ella comenzó a rodear mi cuerpo con sus piernas aprisionando y atrayéndome para terminar de hundir mi cara en su coño palpitante. Se movía y gemía intensamente al compás del movimiento de mis labios, que decir me estaba enloqueciendo. Estaba por explotar de placer. Pensé que estallaría entre mis pantalones. Cuando tomo de su neceser un vibrador mediano y entre gemidos me lo dio.

- Úsalo. Quiero que me penetre con esto mientras me chupas. – me ordeno.

- Quiero penetrarte, me muero de ganas por sentirte, mira como estoy – dije. Mostrándole mí hinchado miembro.

- Ahora no. Quiero que me masturbes. Compláceme.

Nunca había tenido uno de esos aparatos en mis manos. Pensé que con mis dedos era suficiente. Pero ella venia preparada. Gire la perilla y comenzó a vibrar. Así de fácil. Comencé a frotarlo sobre el clítoris, mientas se iba humedeciendo, cuando me dijo.

- Hazlo ahora. Penétrame. Lo quiero adentro. Hazlo.

Obedecí y lo metí de un solo movimiento en el que ella lanzo un intenso gemido.

- Ahora muévete, muévete y bésame no dejes de hacerlo.

Con una mano comencé a embestirla con el vibrador mientras con la otra mano abrí su blusa para besar sus senos, a lo que ella me ayudo.

- Bésame... bésame así... y si muévete más que lo estás haciendo muy bien. – dijo – Así me gusta.

La estaba llevando al máximo, se notaba en sus gemidos y en su rostro que reflejaba como estaba gozando, note mi mano completamente mojada y los espasmos de su cuerpo comenzaron a sucederse, mientras apretaba mis brazos y me besaba para no gritar.

Que voy a decir yo me fui con ella. No pude contenerme más… sentí su energía correr por mi cuerpo antes de terminar por descargarme sin siquiera tocarme.

Me sentí avergonzado por un momento. Nunca me había pasado algo igual. Ella se repuso y me miro complacida. Bajo mi pantalón y comenzó lentamente a besar mi miembro mientras iba quitando los vestigios de mi excitación. No dejo nada fuera de su boca y volví a sentir como volvía a cobrar vida entre sus labios. Le encantaba lo que hacía…delicadamente… frotándolo sobre su cara. Luego tomo mi pañuelo, lo humedeció y termino de limpiarme.

- Es hora de irnos – dijo - Esto ha sido solo un aperitivo. Voy a pensar en vos en mi break office. Hoy te has ganado la cena. – mientras guardaba su vibrador y acomodaba su ropa.

Volvió a besarme intensamente antes de irse, me pidió que espere antes de salir, así nadie nos veía juntos. La verdad… Me quede pensando en la cena.

Si esto había sido solo un bocadito de ella… que más me esperaba…

viernes, 1 de marzo de 2013

Casal maluco dando umazinha na praia Rio das Ostras HD