sábado, 21 de julio de 2012

Te vi y no quise despertarte, relato ...





Te vi y no quise despertarte

Me he despertado en mitad de la noche. Te observo mientras duermes, a mi lado, y no puedo evitar excitarme al reparar en tu cuerpo. Duerme tranquila ángel, mientras mis demonios de lujuria me consumen en el baño.         
Estoy en el cuarto de baño, frenético, revuelto, excitado. Me he despertado en mitad de la noche, dormías y yo con mis ojos clavados en tu cuerpo, me he martirizado. Me tientas a ser malo de pensamiento y obra.



Por eso me encuentro en el cuarto de baño. Sumido en la soledad y la oscuridad, he rebajado mi pantalón y mi calzón, doliente de una erección que hace mella en mi cuerpo, en mi mente llena de picardías. No he querido despertarte, ¿he sido demasiado bueno contigo? ¿Deberia haberte despertado solo para que vieras tu inocente obra? El tiempo hablara.

Estoy caliente. Mi piel se endurece bajo mi tacto, mientras con dedos hábiles recorro mi miembro, recogiendolo dentro de mi mano, y aprieto. Suavemente ejerzo la presión que necesito, cierro los ojos y te imagino aquí a mi lado.



Quiero creer que escucho la puerta de nuestro dormitorio abrirse, que te deslizas dentro del baño y me encuentras tal y como estoy. Esa imagen te hace gracia y hasta yo mismo me río. Tus labios vocalizan palabras que entiendo perfectamente, "idiota", mientras te acercas a mi y apoyas tus manos sobre mis piernas.

Nuestros ojos se buscan y concilio contigo en dejarte hacer, apartando la mano de mi miembro cuando apenas me das un golpe de aviso con la yema de tus dedos. Sonríes atrevida, me tienes esperándote. ¿Sabes?, me muero de ganas de que lo hagas. Mi mano se desliza arriba y abajo sobre mi miembro, he aquí que es tu mano la que concibo haciéndolo, me seduces con el cariñoso desplazamiento, con esta paja de gloria donde atisbo pensamientos impuros.



Te veo riéndote a medida que te agachas sobre mi, deslizando bajo tus rodillas una de las muchas toallas que tenemos a mano, el suelo esta frío a pesar del calor del verano. Plantas un beso sobre la cabeza de mi polla, me miras y te devuelvo la mirada excitado, me gusta ver como la rodeas con tus labios, transmitiéndome la calor de tu propio cuerpo, tragándotela golosamente.

No hago acto de ocio y te agarro del cabello. No solo porque se que te gusta, sino porque me encanta. Me transmite una sensación de autoridad y a la par el dominio de ejercer cualquier castigo o presión si creo que no lo estas haciendo bien. Sabes que me gusta sentir tu lengua lamiendo mi polla, demasiado bien sabes como me pone cuando tus labios rodean mi glande y lo haces objeto de tus caricias.

Mas mi imaginación es sucia y la noche solo trae aire caliente y pegajoso. Quiero verte tragar, eso me la pone aun mas dura. Tragas y respiras, tragas y respiras y en acorde al tirón de tus cabellos, tomas aire pues por unos segundos la tienes completamente dentro creyendo que te ahogaras si no te libero pronto. Lo se, soy un cabrón.



Un pícaro bastardo que se masturba en el baño, imaginandote a mis ordenes. Abro los ojos solo para soltar tus cabellos. Sabes de sobra que por como acontece el movimiento de mis manos ahora quiero otra cosa y sabes que no esta bien hacerme esperar. Esta noche, ahora, ya, mientras mi respiración se acelera.

Dandome la espalda me ofreces aquello que me ha traído aquí. Tus cremosas nalgas a mis ojos, son un regalo sobre el que me pretendo. Tu pantalón, tus mismas braguitas, son desplazadas hacia abajo con un tirón salvaje. Mis manos ascienden de nuevo sobre tus muslos, tan raudos como bajaron. Atrás, sobre tus tobillos, quedan olvidadas las prendas que me molestaban a la vista.

Mis manos sobre tus nalgas, buscando el calor de tu cuerpo, tu hermosura. Acaricio y aprieto, deslizo las yemas de mis dedos marcándote a fuego, mientras te atraigo hacia mi. Uno y dos azotes te caen sin malicia, tres y cuatro le siguen con una sonrisa, cinco, seis, siete y ocho, con un gemido tuyo, nueve y diez, te alejas y te atraigo otra vez.



Tus nalgas están sonrosadas, cada azote a resonado con fuerza y ello nos excita. Mientras se abre un calor por mis huevos y en mi vientre parece nacer un picor suave, me veo deslizando mi mano entre tus piernas. Te abres para mi, tan puta como te quiero ahora. Estas cachonda, generosa de fluidos que empapan mis dedos apenas te rozo con ellos. Mi polla va dirigida y hacen nacer un suspiro ahogado en tu garganta cuando apenas he rozado tus labios, te estoy haciendo sentar sobre mi y lo notas, toda esta dureza es por ti y mientras me abro paso cariñosamente por tu sexo, uno de tus pezones ha caído presa en la red de mis dedos.

Te follo, es lo que quería. Domeñar tu voluntad bajo la mía, clavartela con brío y obligarte a moverte. Cada uno de tus gemidos, como música, no hacen sino que quiera meterla con mas ganas. El aire falta en tus pulmones con cada acometida, mientras mi propio aliento se entrecorta, imaginando como desaparece mi miembro dentro de tu cuerpo, me acelero. Imaginando como te arqueas, se dispara mi pulso, que desde hace unos minutos solo late en la cabeza de mi miembro. Imaginando como te ahogo al apretar tu cuello, me corro y con ello, sonrió, lascivo, exitado, caliente... feliz de haberme despertado esta noche, viéndote.


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