lunes, 30 de enero de 2012

Excitación Femenina

 La literatura del Tao es muy abundante y hay varios autores que se dedicaron a describir el comportamiento de la mujer cuando está excitada.

Toda mujer, igual que cualquier ser humano, da señales (como hemos visto anteriormente) para mostrar su satisfacción o su deseo, y esto fue motivo de interés para muchos taoístas ya que la satisfacción femenina es crucial dentro de la filosofía del Tao.

Así, el maestro del Tao del Amor Wu Hsien, perteneciente al período de la dinastía Han (206 a. C - 218 d. C), se preocupó por hacer un recuento de las indicaciones del excitación femenina que veremos a continuación.
La primera señal o indicación del deseo femenino según Wu Hsien es que la mujer emite jadeos incontenibles y entrecortados, y su voz es temblorosa o trémula.
Después, la mujer cierra los ojos, se dilatan las ventanillas de su nariz y se muestra incapaz de hablar debido a su agitación.
Además, la mirada de la mujer se fija en su compañero a quién ve profundamente y con gran deseo de sentirlo con su cuerpo.
Las orejas se le enrojecen al igual que su rostro, pero la punta de su lengua se enfría levemente.
Cuando la mujer está excitada o deseosa de contacto sexual, se le calientan las manos, el vientre le arde, y su lenguaje se hace casi ininteligible.
La expresión de su rostro semeja el de una persona embrujada, tiene la mirada perdida, muestra poco control sobre sus actos, su cuerpo es tembloroso y manejable y todos sus miembros están fláccidos.
De igual forma, ha succionado toda la saliva debajo de su lengua por lo que tiene la boca extremadamente seca y una sed incontrolable.
Se pega con fuerza e insistencia al cuerpo de su compañero y busca besarlo par aliviar su sed.
Por último, se perciben fácilmente las contracciones o latidos de su vulva y de su jardín de jade, y todos sus fluidos fluyen con abundancia y sin cesar.
Wu Hsien hace la advertencia final de que aún cuando la mujer alcance el grado máximo de excitación es fundamental que el hombre no pierda el control sobre sí mismo, para que así se beneficie de la comunión en su totalidad sin echarlo a perder todo por una prisa o incontención indebidas.
Valga aclarar -como siempre- que estas descripciones son sólo una guía para comprender la actitud de la mujer y conocer así aquello que les sucede, pero de ninguna manera se permite limitar la conducta femenina o indicar que sólo de esta manera se evidencia la excitación en la mujer, pues cada una es un mundo y sus reacciones y acciones pueden ser sumamente disímiles.

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